jueves, 8 de noviembre de 2007

Lo que no mata, engorda


Por cuestienos de trabajo, tenemos que dejar a las nenas tres mañanas con una chica amorosa que cuida de ellas. Ya la teníamos desde antes de que nacieran pero sólo nos ayudaba con las cuestiones de la casa. La cosa es que le avisamos que cuidar de ELLAS era ahora lo mas importante que tenía para hacer y que todo lo que quedara de la casa no tenía tanta importancia.

Esta muchacha resulto ser casi una adolescente que necesita que la valoren y reconozcan constantemente y como lo único visible es la cuestión de la limpieza, no les da ni cinco de bola durante toda la mañana e insiste en limpiar, acomodar y fregar para que todo brille, menos las nenas que siempre estan con cara de haber llorado de aburrimiento porque las mete en las cunas o en el corralito y de ahí no las saca. Por supuesto que nos miente cada vez que le preguntamos los horarios de mamaderas, yogures y demás, contestándonos siempre lo que queremos escuchar. Pero acá no termina todo, también está MI MADRE que viene de vez en cuando con MI PADRE a quedarse unas horas cuando decidimos salir a airearnos un poco, esto generalmente es de noche y no ocurre muy seguido. A diferencia de la chica que las cuida, ella no necesita ningún reconocimiento, sino todo lo contrario, se empeña en hacer lo que se le da la gana con las nenas haciendo caso omiso a todas las recomendaciones que les dejamos y encima la caradura cuando llegamos nos cuenta todos los desastres que hicieron.

- Les dí un poquito de coca, no saben como les gusta, pero apenitas (mi madre)

- Quisieron comer roquefort, les tuve que dar, qué iba a hacer (mi padre)

Antes de irnos le dije que no las bañara, cuando llegamos me cuenta que no las bañó porque no le dió el tiempo. Para qué carajo hablo, me pregunto.

Con Ana llegamos a la conclusión que digamos lo que digamos todo el mundo va a hacer lo que quiera mientras no estemos, así que estamos tratando de relajarnos y pensar que ya que todas las personas que las cuidan las quieren, lo que no mata, engorda... Pau




4 comentarios:

Marina & Mariana dijo...

Chicas, no saben como nos sentimos identificadas, con Luli nos pasa exactamente lo mismo. Mi suegra sera una experta en cuidar nietos (ya tiene tres) pero jamas da bola con las recomendaciones, se le pide que le de algo especifico y sano de comer y le da cualquier cosa(incluso dejandoselo hecho). Tiene la manía de usar una crema asqueroza que se llama "pomada de doan" del año del pedo que se la manda a preparar que se cree que es mágica y cura todos los males y nosotras le insistimos con el "hipoglos" o el "caladril" y nada, sus conocimientos quedaron en la antiguedad. Y tenemos suerte con mi suegro de los tres nietos es a la que mas bola le da, por suerte no le da nada de lo que el come porque sino estaria hecha una vaca. Pero la gorda los adora... no se puede luchar contra eso. Bien dicho lo que no mata engorda. A armarnos de paciencia las madres modernas. Saludos a las 4.

Marina

la gabi dijo...

Coca y roquefort! Oh my god! Les falto la cervecita y los maníes.
y... habrá que relajar nomás...

Ana de Alejandro dijo...

Uy si yo les contara!!! Bueno, cosa aparte que yo sea mala madre y me haya visto en el error de darles Maruchan, pero para eso soy una de sus madres. En cambio cuando los he dejado al "cuidado" de otras personas... Resulta que Diego probó la coca cola a los tres meses, Santiago el vino tinto a los cinco meses, y todas las cosas a las que son "alérgicos" mi madre disfruta en demostrar que ya no son alérgicos!!!
Es que una deja el montón de reglas justo para que los demás las rompan!

semeolvidoelnick dijo...

Tendrían que empeñarse en hacer muchas recomendaciones como:
-es muy importante que tome coca cola en vez de agua cada vez que tenga sed
-los maníes salados entreverados con doritos son lo que pueden comer, no se empeñen en darles otra cosa
y así, como a las madres lo que les gusta es demostrar que las hijas no tienen cómo decirles a ellas lo que pueden o no hacer con un bebe, después de todo, a ustedes tan mal no les fue con sus cuidados, con tal de demostrar que no tienen razón, les van a dar yogurcito y purecito sólo por no dar el brazo a torcer.

Y que no les pase como con mi madre y mi sobrina:
Madre: Acá está Connie prendida de un pan
Yo: Y ya puede comer pan???
Madre: No se, pero se caya!