¡Gracias por llegar hasta acá, queridos lectores! Y ya que llegaron, pasen y vean, y piensen y participen y recomienden el espacio. Somos dos mujeres que formamos una familia de la que nos sentimos orgullosas. Nunca tuvimos la necesidad de contársela a nadie porque nuestra intimidad no participa en Gran Hermano, no lo necesitamos, por suerte... hasta hoy.
Tenemos dos hermosas hijas, mellizas de un año, que concebimos con la ayuda de una técnica de fertilización asistida. Son maravillosas y nos sorprenden cada día con nuevos aprendizajes. Amadas, alegres, inteligentes. Si decidimos hacer, de algún modo, pública parte de nuestra intimidad es sólo porque sentimos, Pau y yo, la responsabilidad de trabajar para que en un par de años, cuando las nenas salgan de a poquito del nido, encuentren a mucha gente que respete sus historias y su familia.
Las familias que somos, no en tanto como parece, diferentes a la mayoría buscamos nuestro lugar en el mundo y (re)conocimiento.
Este intento, entonces, es el regalo del Día del Niño a nuestras hijas: el comienzo de un espacio desde el que pretendemos darnos a conocer para ayudar a pensar y a aceptar con indiferencia cotidiana. Gracias por estar de ese lado.