sábado, 15 de diciembre de 2007

¡Ya se alejan!



Ya se alejan. Y esta bueno. Por momentos parece increible que esas bebitas que, hasta hace tan poco dependian para todo (y digo todo) de nosotras, ahora caminen certeras hasta el objeto de su exploracion y lo alcancen y lo toquen. Muy cada tanto, eso si, levantan la vista, nos miran y nos dicen chau con las manos. Nosotras tambien les decimos chau.
(Esta sin tildes porque el teclado no responde... pero esta).

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Mover el paquidermo cansado


Escribo para eso: para mover a este paquidermo cansado. Veremos qué sale. Sobre el tercer encuentro, a Quemar las naves y Mamis por dos. Hablando de Mamis por dos... no puedo dejar comentarios porque algo cambió en el formato y la ignorancia me lo impide; pero un abrazo, Che, que se viene el/la hermanita/o de Tato y eso no es poca cosa.

A lo nuestro: las nenas están divinas salvando unos pocos aspectos: Martina se alimenta de arena que mastica con fruición como si fueran brócolis con salsa blanca pero con ruido a vidrio, papeles que junta en la plaza, palitos, piedras pequeñas, colillas, alguna "tuca" perdida y todo cuanto llega a sus manos inquietas... que no sea lo que el resto de los mortales llamamos comida. Lucía pide que le cantemos repitiendo la última sílaba del estribillo que quiere y bailando acompasadamente, "escribe" en el piso con las piedritas de la plaza, prende y apaga la luz de su cuarto a su antojo, parada en la cuna y se retrasa en la fruta o el postre como queriendo siempre una sobremesa un poco más extendida.

Las dos juntas, y de común acuerdo, vuelcan el bebedero del perro (sólo si está muy lleno) y chapotean en el piso encharcado de panzas y aplaudiendo salpicaduras, llenas de carcajadas; ponen objetos pegajosos en la compactera de la computadora, se corren por toda la casa, una desenchufa y la otra trata de enchufar... En fin, una de las tantas maravillas de tener estos soles es que a las nueve en punto se duermen y que sus sueños son profundos y de doce horas; también duermen un poco de siesta, tiran besos, piden cuentos, corren hacia nosotras con la risa grande y fresca, juegan con otros chicos/as en las plazas. ¡Son maravillosas! Pero, es cierto, aún no salieron lo suficiente al mundo inquisidor. ¿Se moverá este paquidermo cansado?

jueves, 8 de noviembre de 2007

Lo que no mata, engorda


Por cuestienos de trabajo, tenemos que dejar a las nenas tres mañanas con una chica amorosa que cuida de ellas. Ya la teníamos desde antes de que nacieran pero sólo nos ayudaba con las cuestiones de la casa. La cosa es que le avisamos que cuidar de ELLAS era ahora lo mas importante que tenía para hacer y que todo lo que quedara de la casa no tenía tanta importancia.

Esta muchacha resulto ser casi una adolescente que necesita que la valoren y reconozcan constantemente y como lo único visible es la cuestión de la limpieza, no les da ni cinco de bola durante toda la mañana e insiste en limpiar, acomodar y fregar para que todo brille, menos las nenas que siempre estan con cara de haber llorado de aburrimiento porque las mete en las cunas o en el corralito y de ahí no las saca. Por supuesto que nos miente cada vez que le preguntamos los horarios de mamaderas, yogures y demás, contestándonos siempre lo que queremos escuchar. Pero acá no termina todo, también está MI MADRE que viene de vez en cuando con MI PADRE a quedarse unas horas cuando decidimos salir a airearnos un poco, esto generalmente es de noche y no ocurre muy seguido. A diferencia de la chica que las cuida, ella no necesita ningún reconocimiento, sino todo lo contrario, se empeña en hacer lo que se le da la gana con las nenas haciendo caso omiso a todas las recomendaciones que les dejamos y encima la caradura cuando llegamos nos cuenta todos los desastres que hicieron.

- Les dí un poquito de coca, no saben como les gusta, pero apenitas (mi madre)

- Quisieron comer roquefort, les tuve que dar, qué iba a hacer (mi padre)

Antes de irnos le dije que no las bañara, cuando llegamos me cuenta que no las bañó porque no le dió el tiempo. Para qué carajo hablo, me pregunto.

Con Ana llegamos a la conclusión que digamos lo que digamos todo el mundo va a hacer lo que quiera mientras no estemos, así que estamos tratando de relajarnos y pensar que ya que todas las personas que las cuidan las quieren, lo que no mata, engorda... Pau




martes, 6 de noviembre de 2007

Tercer Encuentro, Tercer Tiempo


Chicas, dado que no sabemos muy bien cuántas vamos a ser, pensamos que lo mejor es que cada una traiga algo para tomar, mamaderas incluidas, y la que quiera algo dulce también. Después pedimos las empanadas desde acá. Sigan confirmando asistencia, más que nada por las banquetas. Besos. Ana y Pau

viernes, 2 de noviembre de 2007

Cotidianas... pero no mucho.


Unas amigas me dijeron que un modo de mantener vivo este espacio es contar lo cotidiano. No estoy del todo de acuerdo, pero hoy me viene especialmente bien. ¡Ahí va una cotidiana, entonces!

Atardeció con buena temperatura, mi Amor no estaba en casa y casi una hora faltaba para la hora del baño de las nenas. Compramos unos jazmines exquisitos en perfume y les propuse a las nenas que me acompañaran a tomar algo al aire libre.

Compartimos miguitas con las palomas, les conté sobre los plumeritos rojos y los distintos verdes de los árboles; miramos bajar el agua de la fuente y descubrí que las palmeras tienen los troncos como los cuellos de las jirafas. Nos reímos, comimos tostadas y soportamos mejor el extrañarte tanto.

Ahora las dos duermen y el silencio de vos me aturde un poco.

martes, 30 de octubre de 2007

III Encuentro y una muy buena.


Para quienes preguntaron sobre el III Encuentro: sí, confirmado el día 10 como a las 21.00' en casa. Seguimos por privado con la gente nueva y con el resto, si hiciera falta.
Una muy buena: Jazmín, Abril y Santiago, ya en su casa con sus mamás. Ahora sí van a creceeeer. ¡Felicitaciones, Guerreros! ¡Fuerza para el esfuerzo físico y que les quede para disfrutar, Mamás!! Nos puso muuuuy contentas la noticia.

domingo, 28 de octubre de 2007

Ironías de la vida




Vivo rodeada de gente heterosexual "por elección", qué quiere decir esto? que nadie fue obligado a decidir con quién quería estar, ni vivir, ni acostarse; y se supone que esa elección es la que a cada uno lo hace feliz.
Entonces me pregunto por qué mierda todas las mujeres heterosexuales que conozco viven maldiciendo a todos los hombres que conocen; con los que conviven dentro y fuera de sus casas, sus frases pueden variar desde:
No ves que es un pelotudo?
No ves que no sirven para nada?
No sirven ni para espiar
Qué lentos que son!
Dejá, no entienden nada...
Lo único que les interesa es mirar televisión!
Hacés bien en estar soltera...
En general, después de escuchar esto, y porque soy torta, si estoy en el laburo trato de disimular y contesto que no es tan así, que no son lentos, que tienen la atención un poco dispersa. Si es alguien que conoce mi historia, trato de disimular porque si se me ocurre decirles que tienen razón se les nota en la cara que piensan "claro vos como sos una torta resentida", entonces, vivo defendiendo a los hombres, cuando yo no los elijo, de todas estas mujeres, que sí los eligen pero que, raramente, pasan toda su vida declamando lo inútiles que son y para lo poco que sirven. ¿No es irónico?
¡Ah! Quiero aclarar que no todas las mujeres me parecen unas pelotudas...
Pau.

viernes, 26 de octubre de 2007

Buscando Plazas



Nunca pensé que llevar a las nenas a la plaza (cosa que toda madre que se precie de tal disfruta) podría ser para mí una experiencia tan estresante. Tratamos de llevarlas siempre que podemos, si es todos los días, mejor. Empezamos por la que nos queda a tres cuadras, lamentablemente está frente a un colegio y encima nuestros horarios libres, juntas o separadas, coinciden con la salida de los niñitos de su escuela, como no podía ser de otra manera, y no contentas con las cinco o seis horas que los chicos pasan allí, las madres los pasan a buscar y se los llevan a la plaza para que desgasten otro poco más y, de paso, les rompan menos las pelotas a ellas. Las mismas se sientan una al lado de la otra, y mirando a sus hijos, muy de vez en cuando, porque para eso tienen que dejar de hablar les dicen: Noooooooo, dejala que es muy chiquita, Noooooooo devolvé eso, Nooooooooo la vas a tirar, Noooooooo de los pelos no, chicos. Martina y Lucía rebotan de un lado al otro, cuando les sacan sus juguetes yo les digo que son para compartir, qué mierda entiende un bebé de un año y tres meses de compartir, pienso, y corro de un lado al otro tratando de sacar a una de arriba del caño en el que la pusieron y a la otra que llora porque la sacaron del carro rojo y al que se subieron por lo menos media docena de chicos (obvio no fue pensado para tanto peso). Siempre pienso por qué mierda no moverán el culo estas hijas de puta, si los que hacen este quilombo son sus hijos y no las mías.


El resultado de todo esto fue que cambiamos de plaza, yo volvía estresada y desarmada de tanto correr, ésta queda a ocho cuadras pero por lo menos no tiene ningún colegio tan cerca y debe ser más tranquila, pensé.Me equivoqué.


Ésta es una plaza tomada por cinco o seis madres habitués con cinco o seis monstruitos pequeños peores que los anteriores y más chiquitos pero no menos destructores porque no sólo les sacan los juguetes sino que se los rompen y gran escándalo a la hora de devolvérselos, estos chicos no se las llevan por delante, directamente les pegan, opté por no llevar más juguetes, obvio que el carro fue otra fuente de conflicto, así que también suprimimos el carro. Cada vez que aparece un perro callejero nuestras nenas se le tiran encima desesperadas y estas hijas de puta los sacan literalmente a las patadas, por tiernos cachorritos que sean. Obviamente tampoco levantan el culo ante alguna gresca y gritan mucho más fuerte que las de la otra plaza, porque la distancia del banco en el que se sientan a comer bizcochos es mucho mayor.En definitiva, me pregunto...seré Yo? Pau

miércoles, 24 de octubre de 2007

Dos cuestiones.


Pido perdón por la desaparición temporaria, en realidad siempre es así; trabajo dentro y fuera de casa y tengo poco que contar que no sean las cotidianas... que no importan demasiado a los efectos de este espacio aunque, se sabe, de ellas vivo.

Quiero decir dos cuestiones: la primera, que me alegra la nota de Andrea y Silvina en la Revista Viva. ¡Bárbaro, chicas! ¡Dignas madres de tres Guerreros! Creo que es visibilización y que el tono general es respetuoso. No las vi en Mañanas Informales, pero supe que estuvieron muy bien, frescas y hasta imbuidas de cierto humor. Gracias; se ayudan y nos ayudan a todas.

Lo segundo que quiero decir es que van "apareciendo" nuevas parejas con hijos/as o en la búsqueda. También me alegra y pienso que deberíamos llevar una especie de base de datos entre nosotras, casero, tracción a sangre como para poder ubicarnos fácilmente llegada la necesidad. ¡Bienvenidas a todas! Invitaremos a algunas que teníamos en "lista" al Encuentro del 10 en casa, pero no creo que sea posible invitar a todas... el espacio. De eso, también podemos conversar.

Bueno opinen, si les parece, si no el sábado 10 lo charlamos. Vamos armándolo de a poquito.

domingo, 14 de octubre de 2007

Amor, vos tenés mucho que ver.

a hermoso, el sol salió con fuerza y nos convocaban los amigos de toda la vida, el asado, el pasto, la tierra, el agua de los charcos en la que se embarraron Lucía y Martina con felicidad; dos gatitos juguetones y una perra grande que decidió cuándo jugar con las nenas y lamerlas hasta la carcajada y cuándo escaparse de ellas a un rincón tranquilo.
Martina comió tierra, pasto y juntó flores y pastitos; encontró un palo largo y jugó con los gatos como un cachorro más. Lucía chapoteó en el pasto y en la tierra igual que si fuera agua, panza arriba y abajo; corrió en cuatro patas a la perra (porque así logra mayor velocidad) y cavó pocitos. Dormitaron en el viaje de vuelta, jugaron en la bañera llena, comieron poco y ahora duermen el cansancio lindo. Yo, feliz. Es que nunca imaginé que iba a ser capaz de disfrutar tanto de sus crecimientos y sus maravillas de cada día. Amor, vos tenés mucho que ver.